CAMARÓN
QUE SE DUERME
por Marcos Witt |
|
|
|
Cuando entró a su casa, la
señora se dio cuenta que alguien había entrado para
robarse algunas cosas. En la sala encontró varios muebles
movidos, el estéreo, una televisión y una videograbadora
en el centro, como si hubieran recolectado todo ahí, para
llevárselo después. Sin pensarlo un momento más
y aún bastante enojada, llamó a la línea telefónica
de emergencia y solicitó la presencia de la policía
para levantar una acta, denunciando el crimen.
Al llegar la policía unos minutos más tarde, juntos
comenzaron a investigar toda la casa para dar fe de todo lo que
posiblemente se hubieran llevado los ladrones. Siendo muy grande
la casa, se tardaron en llegar a la recamara principal, que quedaba
en la segunda planta. Al acercarse a está, la señora
oyó el sonido de agua corriendo que venía del baño.
" No dejé agua corriendo cuando me fui de la casa",
les explicó a los oficiales. Entraron al baño con
mucho cuidado y con las armas en la mano.
Lo que se encontraron ahí no tiene nombre
ni usted
se lo imagina. El ladrón había llenado de agua la
tina, le había puesto baño de burbujas y se encontraba
profundamente dormido en la misma. Aparentemente había decidido
descansar antes de continuar en su " labor". ¡ Qué
sorpresa recibió el hombre cuando lo despierta la policía
para arrestarlo!
Esta escena la vi en un programa donde distintas personas envían
sus videos de acontecimientos verdaderamente increíbles y
verídicos.
Al verla, inmediatamente me sucedieron dos cosas: 1) Casi me tiro
al piso de la risa que me pegó. Después de recuperarme,
me pasó la segunda cosa: 2) Me acordé de muchos cristianos
y su caminar con el Señor.
Desafortunadamente hay muchos cristianos que se encuentran en la
tina de su comodidad haciendo nada, mientras hay tanto que hacer.
Descansan tanto que nunca hacen nada.
Hay un dicho popular que dice: " Camarón que se duerme,
se lo lleva la corriente". En el caso de este ladrón(
camarón), el dicho resultó siendo muy cierto. Solo
que en el caso de él la" corriente" resultó
siendo la policía.
Leamos Lucas 19:41-44: " Y cuando llegó cerca de la
cuidad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡ Oh,
si también tú conocieses, a lo menos en este tu día,
lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.
Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos
te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas
partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y
a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre
piedra, por cuanto no conociste el tiempo tu visitación.
En esa ocasión, Jesús lloró sobre la cuidad
de Jerusalén. Se entristeció al saber que los habitantes
de esta gran cuidad no conocieron el tiempo del Señor para
ellos.
"Por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación".
Palabras fuertes y merecedoras de nuestra meditación. ¡
Cuántos no hemos sabido discernir nuestro momento de visitación!
En estos días, Dios está llenando la tierra de Su
gloria como nunca antes en la historia del hombre. Mientras tanto,
habemos demasiados cómodamente echados en nuestra tina de
agua, disfrutando de los lujos de nuestros tiempos modernos. No
es hora de estar viviendo por nuestra comodidad. No es hora de estar
viviendo para conseguir ambiciones egoístas. No hay tiempo
para perder en cosas insignificantes. Es tiempo de hacer que cada
momento cuente para la gloria de Su nombre. Tenemos que hacer que
cada día sea un día único, especial y productivo
para la causa de su Reino. No podemos dejar que nos lleve la corriente.
Hay mucho que hacer en estos últimos tiempos.
¡ No se haga el ridículo! Que no lo encuentren en la
tina dormido a la hora de tener que estar despierto. Separamos valorar
los tiempos del Señor.
Artículo
publicado en la revista Vida Cristiana
Mayo/Junio 1998
www.vidacristiana.com
|