|
Lo Importancia
de tener amigos
por Marcos Witt
En
días recientes, he estado involucrado en el proceso desagradable
de ser parte de un grupo de personas ayudando a la restauración
de un consiervo caído. Lo más emocionante de este
proceso es que servimos un Dios de restauración que desea
que nos levantemos y sigamos adelante en Su gracia.
Durante una de las muchas conversaciones que tuve
con este hermano, le preguntaba sobre las amistades que tenía
a quien podríamos llamar para ayudarnos en el proceso de
avisar a la congregación y a mostrar solidaridad hacia nuestro
hermano durante el tiempo de crisis. Entre más le preguntaba,
más me sorprendía que no había personas así
en su vida. Había estado caminando solo por mucho tiempo.
Esta es una de las armas más poderosas del enemigo para destruir
nuestro liderazgo.
Cuando el Señor dijo, "No es bueno
que el hombre esté solo", no se refería únicamente
al matrimonio. Simplemente, Dios nos hizo de tal manera que no es
bueno que estemos solos. Punto. El hombre necesita de otros compañeros
y amigos en su vida. Proverbios 27:17 declara que el "hierro
con hierro se aguza, y así el hombre aguza el rostro de su
amigo". Nos necesitamos el uno al otro.
Una de las tristes realidades en el liderazgo es
que muchos pensamos que no necesitamos de nadie. La misma naturaleza
del liderazgo hace que seamos propensos a esta mentira. Por ejemplo:
Hay tantas personas que llegan con nosotros para que les solucionemos
los problemas y les saquemos de sus apuros que llegamos a pensar
que somos personas que lo podemos todo. Muchos nos buscan para nuestro
consejo y sabiduría. Podríamos caer en la tentación
de sentirnos infalibles. Este es uno de los grandes espejismos del
liderazgo y créame cuando le digo que es un espejismo que
lo destruirá. ¿Cuántas veces necesitamos testificar
la caída de un líder para entender la realidad que
nos necesitamos el uno al otro?
Después de colgar el teléfono con
este hermoso hombre de Dios, que ahora estaba viviendo una tristeza
personal, ministerial y familiar porque había decidido caminar
solo, le di tantas gracias a Dios que a través de los años,
mi papá, Francisco Warren, insistió en que siempre
nos rodeáramos de personas que nos pudieran amar a pesar
de nuestros errores. Puedo señalar en mi vida a un grupo
pequeño de hombres que conocen los errores más vergonzosos
de mi vida y a pesar de esos errores, me amam, me cuidan y me muestran
el camino por donde debo andar. Uno de ellos es mi baterista, Randall,
que siempre me está llamando a cuentas cuando ve algo que
no lo gusta en mi. Esto es tan saludable para mi como líder.
Usted necesita álguien así en su liderazgo.
Si usted no está rodeado de hombres que
le puedan amar, afirmar, corregir y aconsejar, le anímo a
que rápidamente busque estas personas. Su liderazgo no podrá
tener la influencia que podría tener al menos que esta área
la tenga cubierta. Basta en solo dar un vistazo a su alrededor y
ver las personas que Dios ya ha puesto en su vida y darles la confianza
de hablar íntimamente en su vida. Esta confianza no se desarrollará
rápidamente, sino que será algo que se dará
con mucho tiempo y esfuerzo. Dedíquele tiempo a este aspecto
muy importante de su liderazgo.
¡Es cuestión de vida o de muerte!
Literalmente.
Con amor,
Marcos Witt
© 2002 Marcos Witt
Escrito para "El Orador" Febrero
11, 2002
|