LAS COSAS
BUENAS
por Marcos Witt |
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Hay un dicho que dice "Las
cosas buenas llegan a los que se esperan ". La Biblia enseña
mucho sobre esperar en el Señor. "Los que esperan a
Jehová, tendrán nuevas fuerzas " (Isaias 40:31),
y "
..en ti he esperado todo el día
."
(Salmo 25:5). Vez tras vez el Señor trata de enseñarnos
a ser personas que aprendamos a confiar, descansar y esperar en
él. En una ocasión nos lo dice de la siguiente manera,
" Estad quietos, conoced que soy Dios " ( Salmo 46:10).
En otras palabras, mientras nos encontramos obrando en nuestras
propias fuerzas, tratando de que las cosas nos salgan a nuestra
manera, él no puede obrar porque nosotros lo estamos haciendo.
Al dejar que él haga las cosas a su manera, es cuando podremos
darnos cuenta que él es Dios: soberano, milagroso y poderoso
para hacer mucho mas abundantemente de lo que podemos pedir y pensar(
Efesios 3:20).
La razón
por la que muchos de nosotros no vemos los milagros que El Señor
puede obrar, es por la sencilla razón de que estamos tratando
de producir esos " milagros" en nuestras propias fuerzas.
Uno de los problemas es que el mundo nos ha enseñado a tomar
la ruta fácil para todo. Se he inventado cada cosa con el
fin de que podamos tener rapidez y comodidad en todo lo que hacemos.
Fíjese bien: Alguien invento el horno de microondas porque
el horno tradicional era demasiado lento para sus necesidades: ¡
Querían las cosas más rápidas! A alguna persona
impaciente se le ocurrió la gran idea del crédito:
" Llévenselo hoy - pague después ", con
el fin de no tener que esperar aquella cosa que tanto anhela.
¿ Cuantas personas estarán endeudadas por el resto
de su vida solo por que "TENIAN" que tener " esto
" o " aquello ", aunque no tuvieran él suficiente
ingreso para cubrir la deuda? Todo por no querer esperar.
La tecnología
es más veloz y más sofisticada cada día. Por
ejemplo, al escribir estas líneas, mi computadora tiene capacidad
de estar conectada al Internet bajando información que le
dije que me bajara, mientras estoy escribiendo este articulo.
Antes de terminarlo, mi computadora, que está ocupada haciendo
dos cosas a la vez, me tendrá lista la información
que le pedí. ¡ Es una barbaridad! Con toda esta rapidez
nos hemos vuelto una gente que no sabe tener paciencia para que
las cosas sucedan, sino que insistimos en " hacer que las cosas
sucedan ".
Nos hemos vuelto frenéticos y acelerados en todo lo que hacemos,
no vaya a ser que otro llegue a la meta antes que nosotros. Cuando
esta actitud la llevamos a la cosas del Reino, nos metemos en muchos
problemas, porque tratamos de manipular la mano de Dios, en lugar
de fluir con sus propósitos.
El esperar en el Señor no es algo que nos viene fácilmente
y por eso habemos tantos que estamos adelantados a sus propósitos,
sin su bendición y aprobación. Por eso es que cuando
escucho el testimonio de alguien como Jaime Murrell, que esperó
tantos años antes de que el Señor le concediera uno
de los deseos más grandes de su corazón, soy conmovido.
Es el ejemplo de un hombre paciente y humilde que supo que las mejores
cosas que Dios tenia para él iban a llegar después
de mucho tiempo. No se apresuró, ni trató de abrirse
las puertas, sino que en su tiempo, el Señor hizo todas esas
cosas para él, sin que Jaime tuviera que mover un solo dedo.
¡ Creo que así es como el Señor quisiera hacer
siempre las cosas! Solamente basta que se lo permitamos.
En muchísimas ocasiones se acercan conmigo jóvenes
haciéndome una pregunta
¿Cómo le hago para que el Señor me use ? Mi
respuesta siempre es la misma, " Sé fiel en lo poco
y él te pondrá sobre más " (Mateo 25:23)
Si sabemos esperar y ser fieles en aquellas cosas que parecen ser
pequeñas, el Señor mira eso y lo premia. Los que siempre
se están queriendo adelantar al juego son los que nunca avanzan.
Dios tiene muchas cosas muy buenas para cada uno de nosotros y "
las cosas buenas vienen a los que saben esperar".
Artículo publicado en
la revista Vida Cristiana Febrero/Marzo 1996
www.vidacristiana.com
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